Susurradores de versos

“…si teniendo en mis manos las tuyas / pudiera al oído cantártelo a solas”. G. A. Bécquer

 

Los niños del colegio Santo Ángel de la Guarda una vez más nos regalan una mañana llena de emociones.

Para empezar, mediante una representación teatral nos explicaron el origen de LOS SUSURRADORES.

Nos impresionaron con su puesta en escena y su creatividad.

Además nos deleitaron con sus dulces voces con una canción que con ilusión habían preparado.

 

LOS SUSURRADORES son los elementos necesarios para trasportarse a lugares soñados, sin moverse del lugar.

Esa es la función de los susurradores de poemas, que susurran piezas literarias al oído de las personas por medio del “susurrador”.

Este arte surgió en Francia, cuando un grupo de artistas salió a las plazas a susurrar a los parisinos. Les Souffleurs. Ellos preguntan al transeúnte si quiere escuchar y muchas veces les dicen que no, pero a la mayoría les encanta.

En el momento en que a la persona se le susurra en el oído la cara de éste va cambiando, es increíble, de la sonrisa a la meditación o al asombro. Y así lo hemos comprobado en nuestros mayores.

 

La acción de susurrar es la pretensión de ralentizar el tiempo. Una irrupción poética en el espacio público invita a detenerse en este mundo apresurado para disfrutar de la palabra. Y dado que en esa ceremonia íntima se establece un vínculo lúdico entre el que susurra y el que es susurrado, la posibilidad de llegada aumenta, genera placer y enciende el deseo de tomar contacto con otros textos poéticos.

Ha sido emocionante el vínculo que creaban los niños con los mayores a través del susurrador.

 

En el colegio los niños habían confeccionado y decorado sus propios susurradores.

 

¿Qué son los susurradores?

Principalmente están hechos con tubos de cartón: (preferentemente de los que vienen en las piezas de tela) y los decoraron con diferentes materiales como pinturas, tela, lana, papel crepé, entre otros materiales reciclables…

Sirven para transmitir poesías o coplas que se recitan al oído.

 

Un tubo de cartón, dos personas y un poema.

Un extremo del tubo se coloca en la oreja del oyente y por el otro extremo los susurradores comienzan a relatar la poesía. El cartón logra un efecto sonoro similar al colocarse un caracol al oído y esto juega con las sensaciones del espectador.

Nos leyeron diferentes poemas, aportados por las docentes y por los niños producciones propias y de grandes autores como Bécquer, Antonio Machado.

La idea era que los niños les pregunten “si pueden susurrarles algo al oído”.

Susurrar en el barullo de la sala siempre es un regalo en minutos de felicidad poética.

Pero para terminar la sesión son muchos los mayores los que se atrevieron a regalar poesías a los niños a través de los susurradores.

¡Nos ha encantado la actividad!

Susurradores de versos
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